La ciudad de Santiago homenajeó a su patrón con la ofrenda a cargo de la corporación municipal «Líbranos de peste y males, Roque santo y peregrino». Los ciudadanos compostelanos que abarrotaban la capilla de San Roque y entonaban este canto hicieron el verdadero voto de la ciudad a su patrón. Ese fue el auténtico, el sentido: los ojos enrojecidos, los besos a la reliquia del santo. Son las cosas que están más allá de las palabras. ¿Y el otro acto? El oficial, el de cartón-piedra. Pues bien, gracias, como todos los años. La alcaldesa en funciones y los escasos concejales que no estaban fuera de Santiago escucharon en silencio la misa, sentados en el primer banco. Detrás, de pie o de rodillas, el sentimiento de toda una ciudad.
MARCOS S. PÉREZ