El nacimiento del primer hijo no tiene por qué implicar un cambio en el lenguaje, vestimenta y hasta hogar de la familia, o al menos no para siempre. Ata Arróspide, publicista metido a escritor, denuncia la cursilería que invade a los progenitores y recuerda: «la ñoñería busca entornos de bebés como los piojos las melenas»
Una familia puede reducir sus gastos en 250 euros mensuales si gestiona bien las compras. El despilfarro tiene consecuencias medioambientales y económicas. Una gestión eficaz podría afectar al precio de los productos