Los eucaliptos impiden disfrutar de una de las mejores vistas de la Costa da Morte, en lo alto del monte de Santa Marta, en A Larachajunio de 2001abril de 2016
A Florentino Oitabén Corona le llamaban El Palomo, «porque siempre iba impecable, con su camisa blanca y muy limpia, se notaba la mano de su mujer, que era costurera».
La publicación del patrimonio de los miembros de la corporación es lo más llamativo en el último lavado de cara de la web, además de la mejor navegación