Vladimir Putin quiere recuperar la gloria perdida de la URSS y eso pasa por aplacar el liderazgo unilateral de EE.UU. y la expansión de la OTAN hacia sus fronteras
Quienes lo conocen lo comparan con un avezado jugador de póker que sabe cuándo y a qué apostar. Pero esta vez se jugó todo su capital político a una sola carta y perdió