NO HAY MÁS QUE UNA. Y no hay dos iguales. De mamá podemos heredar los ojos, o la forma de la nariz, o el color del pelo. Pero de ellas aprendemos, sobre todo, cómo vivir, cómo afrontar los problemas, cómo levantarse tras cada caída. Este es un homenaje a mujeres que, con su trabajo y su esfuerzo, han ayudado a sus hijos a forjarse un futuro y un carácter.
rosa estévez