«MAÑANA SERÁ OTRO DÍA Y OTRA CIUDAD DISTINTA», así es Marrakech, un caleidoscopio de colores cambiante e hipnotizador. Allí es difícil pestañear: si lo haces te perderás sus riads de ensueño, sus callejones rojos llenos de artesanía, su té con menta y sus tajíns de cordero. Estas son las razones por las que una vez pongas un pie en la ciudad roja no podrás dejar de pensar en ella
PATRICIA GARCÍA