Ana Álvarez, una vecina de A Valenzá que trabajaba en la residencia de Aixiña, padeció la versión más agresiva de la afectación y se marchó a tratarse a Poio
Vlado Gudelj, junto a dos compañeros del Celta y sus mujeres, ejercieron de intérpretes en O Carballiño en la llegada de refugiados bosnios en el año 1992