Unas 600 artesanas de todo el mundo elaboran estos días delicadas puntillas en la cita de la Costa da Morte. Y entre ellas, un único chico, Andrés Parga, de siete años
José Luis Rabuñal descubrió a finales de los setenta que la Costa da Morte es el mejor lugar de la península ibérica para ver aves procedentes de Norteamérica