Los vecinos de la localidad muradana continúan esperando que la Xunta expropie el islote que unos outienses les usurparon en 1922, inscribiéndolo a su nombre
Cuestiones económicas, discrepancias políticas y la falta de un recinto acabaron con la feria que logró afianzarse en Boiro un lustro antes de adquirir ámbito comarcal