Una pareja que dejó su piso y empleo en Barcelona para venir a Vigo y que vive en un inmueble en ruinas se ve obligada a entregar a sus pequeños a una institución
La Liga de Fútbol Profesional, que dio el visto bueno al resto de los recintos deportivos, no envió a sus técnicos ante la imposibilidad de realizar la prueba por falta de luz