Siempre al máximo. Empezó a trabajar con 15 años y desde entonces no ha parado de idear formas con las que poner en valor la naturaleza y los productos de su Cacabelos natal
Sin ellos, el entroido más conocido de Galicia no sería lo mismo. «En mi casa siempre hay sitio para dormir; ahora, para comer, de mí que se olviden. Aquí no se enciende la cocina», dice ella