Los expertos recomiendan mayor sensibilización para prevenir sucesos como el del pequeño de Fene Lo que le sucedió al pequeño Ignacio no es tan extraño. Entrar en contacto con las proteínas del huevo y morir de inmediato es predecible para los que, como él, padecen intolerancia a algún alimento. En Galicia, siete de cada cien niños están expuestos al riesgo. «Como decimos siempre quienes vivimos con el problema, un alergeno es menos peligroso si es evidente y puede ser evitado; pero puede llegar a ser mortal si es inevitable e inesperado», asegura la presidenta de la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos, Maite Izquierdo, que reclama más apoyo e información para que casos como el de Ignacio, un escolar de Fene de once años que no superó la ingesta accidental de huevo durante una excursión en Barbanza, no se vuelvan a repetir. El cuerpo del pequeño fue incinerado ayer en el crematorio de Narón.
ANA RODRÍGUEZ
/
MARÍA CEDRÓN