«Tenemos miedo de que nos dejen en la calle», afirman las nueve familias que siguen viviendo en el barrio con cables de luz y teléfono atados con cordeles
El último vecino de uno de los ranchitos se queja de la presión inmobiliaria, un okupa entró en una casita y el inquilino de una tercera solo va a dormir
El alcalde reconoció que era un estorbo urbanístico «histórico» y algunos vecinos evocan un lugar donde presumían «de tener un cine con Óscar: era el dueño»