Las naves abandonadas de Teis no sólo constituyen un peligro para los curiosos que se adentran en ellas, sino que se han convertido en focos de suciedad y de ratas
«Me han apuñalado para intentar quitarme el sitio», cuenta un indigente de Vigo que reside en una tubería de hormigón cerca de viviendas de lujo y pubs de moda