Un apellido con solera en el mundo de la joyería y una madre pionera en alzarse como diseñadora son los ingredientes para que esta empresaria se muestre orgullosa de su trabajo, que es a la vez su pasión. Ella y dos de sus tres hermanas continúan con la tradición y no dudan en crecer: ampliando fronteras o con la adquisición de una nueva empresa, como el caso de la filial de la gallega Pórtico
L. Míguez