Adrián Díaz, cuyo padre emigró hace medio siglo de Sarria a Barcelona, lleva varios años instalado en China, donde es copropietario de una fábrica de ropa, lencería y disfraces. Conoce muy bien este mercado de trabajo, cuyas condiciones leoninas están empezando a cambiar: la empresa Foxconn tuvo que subir los sueldos esta semana para evitar suicidios.
JUANMA FUENTES