Las intensas lluvias caídas desde el miércoles dejan aldeas aisladas, carreteras destrozadas y casas y campos anegados Galicia está triste. La lluvia ya no es arte y el sol se ha convertido en una lotería. Miles de metros cuadrados de la comunidad son auténticas charcas y las infraestructuras se resienten. Los campos no pueden filtrar toda el agua caída desde el pasado mes de noviembre. Semana tras semana, las lluvias, y el inusual viento que todo lo destroza, dejan una Galicia desangelada, que no encuentra una salida. De nuevo, toca hablar de pérdidas, de pueblos aislados, de carreteras intransitables... Galicia se inunda.
J. M. PAN