El nuevo disco de Primal Scream juega con la misma idea de resurección que «Vanishing Point» (1997), pero no llega a cuajar del todo. Pese a la producción de David Holmes, le falta la garra y la tensión de otros tiempos. Aún así, mejora sus dos últimas obras con momentos puntuales que recuerdan lo grandes que fueron en el pasado
JAVIER BECERRA