En la década de 1950, la fiebre del «oro verde» se adueñó de As Mariñas y Betanzos se convirtió en la capital española del lúpulo. El estallido de la Segunda Guerra Mundial, que cortó de raíz los suministros procedentes de Centroeuropa, creó la coyuntura favorable para el cultivo intensivo de la planta
Fernando Salgado