Symphonic of Pink Floyd es un homenaje por todo lo alto, con tres voces sobre el escenario y orquesta incluida, a una de las más grandes bandas de todos los tiempos. Pero cuidado, que Tommy Heart, uno de sus cantantes, asegura que no se trata de un tributo al uso, sino de una experiencia que va más allá. Un espectáculo total más cercano al musical que a un concierto de rock
Fernando Molezún