Gestionaba una entidad que pagaba salarios exagerados a personas sin cualificación y que suponía una retribución media anual de 92.000 euros para los 162 empleados
El controvertido presidente de la AFE, que primero trabajó para Villar y después lo traicionó, sondeó el apoyo del secretario de Estado para el Deporte y le comunicó que tiene el respaldo de las territoriales