Una viajera del bus de París a Oporto, una austríaca de 45 años, pasó la noche en los calabozos de Vigo y el juzgado tuvo que contratar a un traductor de inglés y llamar a un abogado de oficio
En su derecho a decir la última palabra, la madre alegó: «Llevé nueve meses en el vientre al hijo de este señor para que ahora use al niño para amargarme la vida»
La Fiscalía le acusa de fraccionar las facturas de la bebida para que contratar sin concurso a la proveedora y ordenar los pagos pese al reparo de la interventora