La «Guía del turista» de 1912 nos ofrece una estampa de la urbe de hace cien años, «la más moderna ciudad de Galicia con casas de elegante construcción»
El rey José Bonaparte aprobó en 1810 una prefectura llamada Baixo Miño con capital en Vigo y que tenía dos subprefecturas localizadas en Tui y Pontevedra
Los edificios abandonados del Vigo romano estuvieron a la vista en el Areal hasta comienzos del siglo XVIII, cuando el empresariado catalán empezó a repoblarlo