Aquí no hay esferificaciones, ni espuma ni deconstrucción. Solo comida de toda la vida (¿se acuerdan de la cuchara?) para cumplir el deseo de una clientela que quiere sentarse en la mesa y disfrutar de unas lentejas o un buen plato de caldo. Como si estuviese en su casa.
El diseñador mantiene en Lugo su tienda con primeras marcas y ahora busca locales en Galicia para expandirse; planifica las ventas por Internet de sus colecciones