Decenas de vecinos acudieron a la zona para evitar el derribo. El abogado de la familia insiste en que el proyecto de demolición no tiene todos los permisos
DEL PASEO AL BOTELLÓN No hay término medio. Los chicos de 15 años pasan de dar una vuelta hasta el burguer a irse de botellón y de pubs. Así, sin anestesia. Y todo porque las sesiones de tarde de las discotecas desaparecieron de golpe y plumazo. Ellos mismos nos cuentan cuáles son sus planes.