Eran ejecutivos, publicistas, profesores de instituto, agentes de bolsa y vivían en grandes ciudades hasta que quedaron enganchados del reto de ser viticultores en Galicia, un lugar al que llegan muchos importadores, aunque la mayoría solo en busca de precios bajos, pero los nuevos bodegueros lo tienen claro: ellos quieren ser la Borgoña gallega
Bea Abelairas