La selección brasileña que disputó el Mundial del 82, comandada por Sócrates, fue una de las que mejor fútbol desplegó sobre un campo. Aquellos jugadores jamás vencieron en una gran cita, pero su estilo traspasó las fronteras del deporte.
El órgano autoriza las grabaciones «mediante circuitos cerrados de televisión en los aledaños del recinto deportivo, en sus accesos y en el interior de los mismos»