Pese a que el Real Madrid y el Barcelona continúan siendo la medida de todas las cosas, que siguen manteniendo un nivel futbolístico estratosférico, los dos trasatlánticos del viejo continente no encuentran un día de calma. Desde los despropósitos de Florentino, incapaz de darle un modelo deportivo estable al Madrid de sus caprichos, hasta los embrollos judiciales que acechan al conjunto catalán, en particular el del polémico fichaje de Neymar. Los dos hacen buena la frase de «los ricos también lloran».
antón bruquetas