La playa ribeirense está ubicada en un lugar protegido del viento y las mareas, lo que la convierten en la zona preferida por estas aves para pasar los meses de más frío
Los barbanzanos están concienciados de que las prendas pueden tener una segunda vida, y el año pasado aumentó en un 15 % la recogida de productos textiles
Cada mes se registran una veintena de pequeños temblores frente a las costas de Barbanza. Ayer tuvo lugar el último, con una magnitud de 2,5 en la escala Richter