En las ordenanzas actuales tampoco se contempla que los turistas no se puedan apoyar en las columnas del Pazo de Raxoi, así como otras conductas consideradas «incívicas»
Las cifras de viajeros no dejan de crecer cada año en todo el mundo, por lo que las autoridades de diversas capitales han dictado sus propias normas, de las que carece Compostela