El Sergas da por concluido el pico de la epidemia dos semanas antes de lo previsto, aunque en los hospitales de Pontevedra, Vigo y Lugo las urgencias siguen saturadas
Cuando su hijo de 18 años murió, Mari donó todos sus órganos. Sus córneas se trasplantaron en Vigo. «A lo mejor me cruzo con alguien que me mira con sus ojos»