Javi o «Tatiño», como lo llama él, fallecía a manos de su padre en 2017. El cuerpo del pequeño apareció en un bosque de Oza-Cesuras. Estas son las palabras que le dedica «su mejor amigo» en una misiva plagada de recuerdos.
Oza-Cesuras y la Xunta se enzarzan por el área recreativa de Reboredo, que el Ayuntamiento quiere cerrar por los continuos episodios de contaminación del agua